domingo, 29 de mayo de 2016

Noveno Mes

Estado mental: Oficialmente en paranoia. No puedo creer, me niego rotundamente a creer que solamente me queda un mes acá. Este mes que se viene es mi último mes de la aventura más loca que viví en toda mi vida hasta ahora. Y sigo sin poder creer lo rápido que pasó el tiempo. Estoy en un punto demasiado confuso, que me tiene muy inestable sentimentalmente. Estoy tan acostumbrada a estar acá, a los horarios, a las comidas, a las personas, a las actitudes que fui formando a lo largo de estos meses, al idioma, a las expresiones, a mi forma de ser con la gente acá, a los lugares, a las cosas que veo dia a dia, pero al mismo tiempo estoy muy ansiosa por volver a ver a mi familia, a mi novio, a mis amigas, por volver a comer de nuevo un buen asado o unas milanesas con puré, y disfrutar de un mate con chipas y facturas a las 5 de la tarde, a volver a salir los fines de semana. Pero como explico que yo ya no soy esa niña asustada que necesitaba un abrazo cada vez que algo le salía mal? Como explico que yo ya no soy la misma persona que cuando llegue a este país? Como se supone que voy a re-adaptarme a mi otra vida siendo que mi pieza creció afuera del rompecabezas y ya no encaja más? Como se supone que voy a afrontar la realidad de las cosas que cambiaron en mi ausencia que no puedo ver aun porque no estoy ahí? Creo que esta etapa es la más dura del intercambio, porque son sentimientos mezclados que uno jamás va a poder sentirlos si uno no se va de su país por un largo, largo tiempo.
Este mes se pasó mas rápido de lo que imagine, y viví tantas experiencias hermosas que jamás voy a olvidar, porque las disfruté a cada segundo, y para eso vine, verdad?
Tuve el baile de graduación de mi colegio, el famoso PROM. No fue la noche que esperaba, pero en cierta parte la disfruté muchísimo, pude vivir lo que una chica normal vive, y me sentí como en una película desde el momento en que me preparé para ir hasta el momento que volví a mi casa, y esa experiencia la voy a llevar en mi corazón por siempre.


Tuve la oportunidad de conocer una playa en Carolina del Norte, y fue una experiencia muy agradable. Fue demasiado relajante, y con todos los exámenes finales y las presiones por todas partes que tengo, me hizo muy bien relajarme por unas horas. Hasta me dormí en la arena escuchando el sonido de las olas, con la brisa del océano. Simplemente fue espectacular.



Y tuve la mejor sorpresa de todas, mis compañeros me hicieron una fiesta sorpresa para despedirme. La semana que viene es mi última semana de colegio y sigo preguntándome a mi misma en que momento se me pasó el año. Yo creí que era un desayuno que organizaron entre todos hasta que me dieron una tarjeta de despedida y me mostraron una torta con mi foto. En ese momento fue cuando mi corazón se rompió y me largue a llorar como nunca durante una hora. Abracé a todo el mundo, agradeci una y otra vez, me emocione demasiado, fue simplemente la mejor sorpresa de todo mi intercambio.



A partir de ahora no queda otra que disfrutar los últimos días que me quedan, porque esta experiencia no se vive dos veces en la vida. Y si se la vive otra vez, jamás va a ser de la misma forma. Hay que vivir el día a día, porque la vida se te pasa, todo termina en algún momento. Y es preferible arrepentirse de lo que uno hizo, y no pasarse la vida preguntándose "Que hubiera pasado si...?".

No hay comentarios.:

Publicar un comentario